Verdad y fotografía en tiempos de virus

Verdad y fotografía en tiempos de virus

¿Qué sentido tiene hablar de verdad y fotografía en tiempos de virus? Me encuentro emulando al fotógrafo Paul Strand para un ejercicio fotográfico y me pregunto qué fotografía hubiera hecho él en estos tiempos que corren. Siendo un precursor de la “fotografía directa o pura” Strand empezó a realizar este tipo de imágenes totalmente distintas, tanto en temática como en estilo, a las de su época desligándose así del pictorialismo imperante.

Fotografía, identidad y virus

Captar la vida diaria de la gente común

Quería captar la vida diaria de la gente común. Con esta idea utilizaba una estratagema para que los sujetos a los que quería fotografiar no se dieran cuenta de ello: aplicó unas lentes falsas a su cámara que no eran a través de las que tomaba las instantáneas. Mientras que con las verdaderas apuntaba lo que realmente quería fotografiar. Así acaba convirtiéndose también en precursor de la fotografía documental moderna.

En este contexto rechazaba toda forma de manipulación. Como él mismo dice:

“El fotógrafo documental dirige su cámara hacia el mundo real para registrar su autenticidad. Al mismo tiempo, busca la forma para organizar de manera eficiente su material. La forma y el contenido están interrelacionadas. Los problemas presentados por el contenido y la forma deben ser resueltos respetando la realidad que vemos. El problema principal es encontrar una forma que represente adecuadamente la realidad.”

Partiendo de que esa realidad de la que habla cambia constantemente y dependiendo de quién la observe, me surgen preguntas en torno a estas fotografías:

¿Es menos real la primera fotografía que la que sigue?

¿Cuenta menos la realidad la fotografía incial que la que viene a continuación?

¿Qué verdad pretendía contar Paul Strand al tomar la decisión de fotografiar a esta mujer con ese cartel colgado del cuello?

¿Aplicar lentes falsas no es ya en sí una manipulación?¿Por qué unas manipulaciones son admitidas y otras no?

Tal vez como espectadores nos sintamos engañados ante fotografías que no cuentan la verdad que esperábamos como reflejo de la realidad que creemos vivir. Hoy en día el poder de las imágenes es tal que vemos más realidad en ellas que en la propia realidad.

Identidad  y fotografía

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