Habilidades de programación neurolingüística

Habilidades de programación neurolingüística

En los últimos dos meses he estado haciendo un curso de Habilidades de programación neurolingüística muy interesante. Lo cierto es que me apunté sin saber muy bien lo que iba a aprender pero las tres palabras del título del taller -habilidades, programación y neurolingüística- me motivaron lo suficiente.

La mayoría de las veces las personas hablamos de la realidad en términos absolutos. Pero a lo que nos referimos cuando decimos esto es a nuestra percepción de la realidad, que no tiene porqué coincidir con la de los demás. En este sentido nuestras creencias son fundamentales a la hora de asumir cualquier tarea. Hay diversos tipos de creencias, pero las más importantes son las que se refieren a la identidad. El problema real surge cuando estas creencias son limitantes.

Habilidades de programación neurolingüística PNL

Crear un lenguaje de influencia

La programación neurolingüística nos ayuda a ser conscientes de cómo proyectamos nuestros pensamientos. Explora cómo trasladamos nuestra representación del mundo a través de la expresión lingüística. Esto nos acerca a ese recóndito lugar de donde surge el lenguaje. Además nos ayuda a activar en nuestro cerebro los mecanismos necesarios para modificar modos de pensar, reacciones y conductas no deseadas, etc.

En definitiva, podemos descubrir la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos y el modo en el que nos comunicamos con los demás. Por supuesto requiere mucha práctica, pero con la persistencia se puede ir apreciando cómo mejora la calidad de nuestras conversaciones y la conciencia del otro en la comunicación. Con las técnicas que se utilizan se intenta conocer la mente del emisor y la del receptor a través de sus canales perceptivos y del lenguaje no verbal. A todo esto hay que sumar la integración de los accesos oculares, de la que podéis ver aquí un vídeo muy descriptivo:

Transgresiones del metamodelo del lenguaje

Para finalizar el curso hemos tenido que realizar dos ejercicios obligatorios. El primero tenía que ver con los accesos oculares que he mencionado ya. En el segundo hemos trabajado las transgresiones del metamodelo del lenguaje. Básicamente, esto se puede resumir en aprender a hacer las preguntas adecuadas como estrategia, es decir, cómo formular cuestiones que lleven a un cambio y que inicien nuevas rutas mentales.

En concreto este ejercicio  me ha servido para darme cuenta de lo vagos que somos en nuestras expresiones lingüísticas para definir cómo nos sentimos o qué es lo que queremos. Tendemos a generalizarlo todo. Ciertamente hacer las preguntas correctas es lo más importante. Aplicando el cuadro del metamodelo del lenguaje he detectado cómo las preguntas persiguen concretar lo expresado en algo más determinado, se podría decir más tangible, sobre lo que actuar. Así, el objetivo perseguido es conseguir la mayor precisión posible del pensamiento expresado en palabras. Con esta forma de preguntar es posible ahondar en las cuestiones que preocupan a nuestros interlocutores o a nosotros mismos.

Estas técnicas se aplican en coaching, en marketing, en conflictos o en educación.

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